La cucina de Michele

En una escena que recordaba un funeral de los “Peces del infierno”, nos presentamos esa noche, a la hora señalada. Respetuosos saludos, gestos complacientes y miradas nostálgicas contaban la historia de una logia gloriosa que supo asustar asiáticos, perder automóviles y aplaudir con los dedos.

Pero la cantidad de asistentes fue compensada con la cantidad de comida. Elegimos la modalidad más suntuosa del lugar, como no podía ser de otra manera.

El menú comenzó con un buffet de jamón crudo, morrones, porotos, corazones de alcaucil, etc… Todo con mucho ajo y mucha aceite, como Dios nos enseñó.

Continuó con un desfile de pastas que fueron de menos a más abundantes. Un sorrentino de pavita, otro de verdura, unos ñoquis de papa rellenos de muzzarella con pulpetines, y un cierre a todo trapo con más que lindo plato de fucciles con tuco.

El postre, algo con helado y mousse de limón, muy rico.

El vino suficiente, aunque no excesivo, sirvió para exagerar las argumentaciones al discutir sobre el gas pimienta con que se sazonraran a algunos de los jugadores de River Plate en un súperclásico cercano.

Como nota de color, pudimos ser testigos presenciales de un choque entre un auto conducido seguramente por narcotraficantes comunistas, que dejara un hermoso recuerdo en tres vehículos estacionados.

Que se repita

 

La cucina de Michele: Av. Luis María Campos 599, Buenos Aires, Capital Federal

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